Cultura

Comunidad afro reacciona por debate de Senadap

16 de septiembre de 2026

m.salomón | La sustentación del presupuesto de la Secretaría Nacional de Políticas y Desarrollo para los Afropanameños (Senadap) ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional generó un intercambio de cuestionamientos entre diputados y representantes de la entidad, que luego provocó reacciones de integrantes de la comunidad afropanameña.

Durante la sesión, el diputado Jhonathan Vega cuestionó la existencia de una secretaría enfocada en la población afrodescendiente y planteó que, bajo el argumento de igualdad de derechos, también deberían existir entidades dirigidas a otros grupos étnicos.

Desde Senadap, su directora, Verónica Wharton, defendió la necesidad de políticas públicas dirigidas a la población afrodescendiente y recordó experiencias de discriminación. El sociólogo y planificador Gilberto Toro también afirmó que la historia afro en Panamá ha sido invisibilizada y sostuvo que la discriminación hacia esta población continúa.

Toro habló con Metro Libre y señaló que las reacciones ante la existencia de Senadap responden, a su juicio, a que quienes no han experimentado situaciones de discriminación no perciben la necesidad de contar con una institución que atienda esta problemática. El sociólogo sostuvo que la labor de Senadap debe enfocarse en políticas públicas y proyectos surgidos de las necesidades por comunidades y organizaciones afropanameñas.

El intercambio de opiniones generó reacciones de la comunidad afropanameña. El presentador y periodista Franklyn Robinson señaló que “la población negra necesita derechos y protecciones específicas no porque valga más, sino porque históricamente fue esclavizada, segregada, deshumanizada, maltratada e invisibilizada. Esa desigualdad no desaparece diciendo que ‘todos somos iguales’; la igualdad real exige reconocerla y combatir la discriminación que aún existe”.

Mientras, el gestor cultural y especialista en políticas públicas Abel Aronátegui destacó que Panamá es un país multiétnico y pluricultural, pero recordó que, según el último Censo de Población y Vivienda del INEC, el 31.7% de la población se autoidentificó como afrodescendiente. “Urge que las decisiones se basen en datos y no en percepciones personales”, expresó.

Por su parte, Arcelio Hartley, presidente de la Sociedad de Amigos del Museo Afroantillano de Panamá (SAMAAP), calificó como “lamentable, triste y vergonzoso” lo expresado por Vega y consideró que sus declaraciones reflejan “una falta de conocimiento de la historia” y de las experiencias de discriminación y maltrato sufridas por la población afrodescendiente. Hartley sostuvo que los afropanameños “necesitan y merecen un esfuerzo de rescate aún mayor” para fortalecer su dignidad y respeto.

Además, el escritor Carlos Oriel Wynter señaló que el planteamiento no debe centrarse en enfrentar a los afrodescendientes con indígenas, chinos, judíos u otros grupos. “El punto no es ese. El punto es que todos, tengamos las raíces étnicas que sean, pertenecemos a una cultura afrodescendiente”, afirmó. Wynter destacó la presencia de elementos afro en el lenguaje, la gastronomía y la música panameña y advirtió que “debilitar o eliminar la Senadap es dejar de ahondar en el desarrollo de la cultura panameña”. Agregó que fortalecer otras instancias no debería significar “acabar con lo ya ganado”.

Leonel Góndola, expresidente de la Fundación Etnia Negra de Colón, también defendió la función de Senadap y planteó que “la igualdad no significa invisibilizar las diferencias históricas; significa garantizar que esas diferencias no se conviertan en desigualdad de derechos”. Sostuvo que la entidad no existe para otorgar privilegios a los afropanameños, sino para formular, ejecutar y evaluar políticas específicas de inclusión y combate a la discriminación racial. “Mientras esas obligaciones existan, eliminar la institucionalidad no elimina el problema que la institución está llamada a atender”, afirmó.

Por otro lado, Alberto Barrow, del Observatorio Panamá Afro, cuestionó el planteamiento de Vega y señaló que decir que “todos somos iguales” implica desconocer las desigualdades históricas. Según Barrow, Senadap “no es un privilegio”, sino una respuesta institucional del Estado ante siglos de desigualdad, discriminación y racismo sistémico que, sostuvo, aún afectan a la población afropanameña.

Barrow recordó que, antes de la creación de Senadap como entidad autónoma, organizaciones afropanameñas ya impulsaban iniciativas relacionadas con leyes e inclusión. “La Senadap es la institucionalización de esa lucha”, afirmó. Añadió que desconocer la historia no debería ser motivo para cuestionar una institución cuya función es trabajar para que los afrodescendientes tengan las mismas oportunidades que el resto de los panameños.

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