Al pie del cañón

Democracias de cartón

01 de agosto de 2019

Respetar la Constitución por encima de todas las cosas, décimo primer  mandamiento, sagrado como colocar  la mano sobre el dogma y frente al juez jurar con nerviosismo, no tanto por la sanción terrenal que  pudiese tocar, sino por la otra, la divina.

Violar estas tablas podría interpretarse  de dos formas. Por ejemplo, si con la violación se rompe la cadena del opresor, sería de aprobación. En cambio, si se usa  para cometer atropellos, la condena no tiene perdón.  Como vemos, es inadjudicable una categoría absoluta a este tema.

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