Opinión

Rubén, no es un simple adiós, es un hasta luego

11 de junio de 2026

En los últimos meses poco supe de Rubén Darío Murgas. Poco respondía a los mensajes, y comencé a extrañar sus ‘feeback’. Rubén, cariñosamente en la familia se le apodaba “peggi” se graduó dos años antes que yo, de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.

Es un golpe demoledor para quienes le conocimos y además no puedo guardar en mis interiores sobre lo que representó para mí, en el diario trabajo de reportero. Peggi era un gran luchador social, con rebeldía razonable y espíritu de lucha nacionalista, igual que su padre, Don Rafael “Pito” Murgas.

Narro aquella tarde de los finales de 1978, cuando fui a la redacción de Crítica, y luego del apretón de mano se detuvo y pregunta, si estudio periodismo, respondí sí. Ah, bueno, “échate a la candelada”. Ven aquí como practicante, como lo ha hecho la mayoría. Así empecé y durante dos años fui un voluntario de la redacción de Critica.

Innato en su doble vocación de liderazgo con capacidad de guiar y organizar a las personas en el ámbito laboral y sindical, combinada con su firme compromiso educativo y crítico. Es decir: poseía una autoridad natural, empatía y firmeza para liderar equipos sin dejar de transmitir conocimientos.

Igual que en sus años de estudios secundarios, Rubén Darío Murgas Torrazza, fue dirigente del Sindicato de Periodistas de Panamá, y un docente critico marcando un compromiso temprano con la defensa de los derechos, la justicia social y el trabajo colectivo, un profesional que deja una huella imborrable en el periodismo y en la memoria histórica de Panamá.

Ocupó importantes cargos, incluyendo en el servicio consular en Reino Unido. Sus análisis fueron el mayor triunfo de la comunicación, pues significa que sus argumentos fueron tan irrefutable, analítico y profundo, especialmente por la radio, donde tocó oídos hasta de sordos.

Lo recuerdo en la Radio Nacional, donde me invitó a formar parte de su equipo. No pude acompañarlo. La media noche del 19 de diciembre de 1989, minutos antes de las 12:00 a.m. suena mi teléfono residencial y me dice “el ejército norteamericano comenzó a invadirnos”.

Con convicción, añadió: cada cual en su trinchera y nosotros a ocupar la nuestra, no con un rifle al hombro sino informando al país. Allí le acompañé con dos reportajes telefónicos en esa madrugada llena de injusticia que hirió nuestro territorio.

Los cañones golpearon el séptimo piso de la Contraloría, donde operaba la Radio Nacional, pero Rubén y sus operadores de unidad móvil de frecuencia modulada se movían y retransmitían desde cualquier punto de la ciudad los hechos, hasta que un misil lanzado desde un helicóptero tomó como blanco la torre de transmisión ubicada en el Hiporemón.

Fundó el semanario “El Periódico”, la herramienta estructura que él llamó la resistencia periodística alterna.

“Peggi, pese al miedo humano, siempre decías no somos eternos, así que esta finitud de la vida, no es un simple adiós. Que el Señor Todopoderoso te reciba en su reino y te dé luz perpetua. Mis condolencias a la familia Murgas Torrazza en esta hora de luto y dolor.

* Periodista.

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