¿Por qué hay heridas que no sanan?
Cuando nos cortamos, la piel se humedece, como si llorara por el dolor.
De esas lágrimas surge la costra: una capa que protege la zona mientras sana. Luego, con el tiempo se seca, desprendiéndose. A veces, por accidente o porque molesta, nos la quitamos antes de que esté lista y volvemos a abrirnos la cortada.
Otras veces, cicatriza sin haberla limpiado bien y se infecta. Entonces hay que reabrirla para limpiarla. Lo que implica, más dolor y tiempo de cicatrización.
Las heridas sentimentales también provocan lágrimas, crean costras, tardan en sanar. Del mismo modo, nos las arrancamos antes de tiempo pensando que sanaron. Incluso podemos creer que se curaron cuando aún siguen infectadas de sufrimiento y rencor.
Así permitimos que otros nos sigan lastimando, por heridas mal curadas que requieren tratamiento adecuado.
* El autor es psicólogo.