Pobres robando a pobres
Es cierto que los buses piratas o “transporte alternativo” son inseguros debido a las altas velocidades que manejan sus conductores, pero por el momento son la solución al problema del transporte en el país. Lo malo es que estos conductores se están aprovechando para abusar en las tarifas.
Tal es el caso, de los que hacen su piquera en la Gran Estación. Iniciaron cobrando un dólar a cada pasajero. Pasado el tiempo, lo aumentaron a $1.50 para los que viajaban después de El Parador y ahora, después de las 9 p.m., piden $.150 sin importar la parada en que se baje el usuario.
Sin contar los sinvergüenzas que antes de este horario ya están cobrando los cincuenta centavos más. ¿Hasta cuándo seguirán abusando del usuario que está haciendo un sacrificio con tal de llegar rápido a su destino? Estos conductores en vez de buscar un mejor oficio y salir de la piratería, prefieren rebuscarse robándoles a pobres igual que ellos y el Estado continúa sin regularlos.
*La autora es periodista de Metro Libre.