Patria querida
Hoy amanecí sintiéndome un poco poeta. Sentí que dentro mi estaba toda la patria concentrada.
Que ella era el centro de mi vida y mi conciencia.
Que dentro o fuera de ella ya nada existiría y que, siendo pequeña, siempre estaría conmigo.
Desde el principio de tu existencia. Muchos seres te han herido. Pero ello no es óbice para no quererte como te quiero.
Tú me diste lo que nadie nunca me dio, además de mis padres. Tu amor. Me acogiste como nadie lo hizo ni lo hará nunca jamás.
Te amo y te amaré por siempre, con un amor jamás sentido. Eres pequeña en territorio, pero inmensa en amor; muchas veces te han herido.
Pero después de cada herida, te has levantado con más orgullo y querer.
Porque la patria no es más que eso: pureza pura. Estás condenada a ser el centro del mundo, y así lo demuestra tu canal, tu crisol de razas, tu respeto a todas las culturas y religiones.
Por ello, cómo no quererte, cómo no amarte si me lo has dado todo.
Y si tuviera que dar la vida por ti, así lo haría. Porque tan sabia y generosa has sido que morir por ti sería vivir por siempre.
Así es mi amor por ti y siempre lo será, mi patria amada.