Opinión

Panamá Oeste: entre el optimismo, los tranques y la gran larga espera

21 de septiembre de 2026

Los últimos siete años han sido una época de énfasis en megaobras que se transformarán en el colchón para el desarrollo nacional y un importante aporte para mejorar la calidad de vida de muchos panameños.

¿Es cuestión de esperanzas y optimismo? Quizás sí, se pudiera llegar a una media en las conclusiones, pero los retrasos en obras públicas siembran desconfianza en los ciudadanos. ¿Por que?: Claro, las obras públicas pasan por trabas burocráticas, problemas de financiamiento estatal y fallas estructurales en la planificación.

Justamente, es el caso de la finalización de algunas obras como la ampliación de la carretera Roberto F. Chiari, ideada como necesaria en el gobierno de 2014-2019, pero excluida de la “primera pala” por un amago de traslado de sus partidas. Un movimiento político en la Asamblea Nacional desarticuló esos propósitos, y correspondió al siguiente gobierno poner el pie al acelerador hasta concluirla, pese a la terrible pandemia del COVID-19.

Igual sucedió con el Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá: a finales de 2018 se anunció su construcción, pero el nuevo gobierno encontró que no fue incluida en el presupuesto ni tenia fuentes de financiamiento, además de presentar fallas técnicas que debieron ser corregidas, pese a las críticas de sectores profesionales de la ingeniería y de los políticos.

Por su parte, La Línea 3 del Metro se encontraba parálisis a principio de 2019, luego arranca y chocó de frente con la pandemia del COVID, justo en medio del levantamiento de las casi 1,000 columnas del tramo elevado para sostener el monorriel. Así, los planes de mejora, tanto viales como del transporte urbano, han estado en el ojo de la tormenta, generando desconfianza en la gente, por el ejemplo es el sector Oeste donde el pésimo servicio diario derrotaba constantemente al optimismo y la esperanza.

El ciudadano de Oeste, incluyendo a los del interior de la República, se mantiene a las expectativas por la finalización de estas obras del Cuarto Puente y la Línea 3 del Metro. Han pasado décadas de desgaste, poco sueño, tranques vehiculares, mal servicio en el transporte público que provoca el rompimiento del contacto social de los ciudadanos con los suyos, quienes para ir a sus trabajos y regresar, pasan 6 o más horas sobre ruedas un suplico que además golpea directamente la economía de sus bolsillos.

Estas megaobras están próxima a concluirse en 2028, y la experiencia nos indica que los futuros proyectos en todo el país no deben ser banderas políticas de un gobierno de turno. Las obras son proyecto del Estado con luz verde a otras administraciones para evitar que se paralicen por revanchismo.

No basta tener optimismo y esperanzas, menos ondeando banderas partidistas o presentando maquetas y promesas vacías. Se concreta el avance mediante la transparencia, la rendición de cuentas y, sobre todo logrando que la planificación del desarrollo sea científica y no improvisaciones. El desarrollo es indetenible, y el legado en la terminación de estas megaobras debe ser en beneficio social que justifique finalmente, la larga espera.

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