Panamá crece, pero destruye empleo formal
El paradójico panorama laboral panameño revela una contradicción alarmante: mientras el país registra un crecimiento económico del 4-4.3%, la tasa de desempleo supera el 10%, evidenciando que el modelo de desarrollo está desconectado de las necesidades reales de la población.
Esta situación impulsa la informalidad laboral como mecanismo de supervivencia para miles de familias que luchan diariamente por su sustento.El crecimiento no se traduce en oportunidades laborales dignas, generando frustración social y perpetuando círculos de pobreza.
Los sectores más afectados son los jóvenes y las mujeres, quienes enfrentan mayores barreras para insertarse en el mercado laboral formal.
La economía panameña está atrapada en un patrón donde las actividades que generan crecimiento estadístico no absorben mano de obra suficiente.Esta desconexión entre crecimiento y empleo representa uno de los desafíos estructurales más críticos que enfrenta el país.
Sin políticas públicas que incentiven la creación de empleos de calidad, Panamá continuará experimentando un desarrollo excluyente donde los beneficios económicos no llegan a la mayoría de la población.
La informalidad seguirá expandiéndose, debilitando la base tributaria del Estado y perpetuando la precariedad laboral como norma cotidiana para millones de panameños que trabajan sin protección social ni estabilidad económica.
* Abogado