No bajes el precio
Esta en frente de un cliente y este dice “ESTÁ CARO”, su reacción que es la más común es defenderte o rebajar el precio. Esto es exactamente lo que busca el cliente y usted no debe hacer. El secreto está en subir el valor del producto, no en bajar la cifra de su costo.
Realice esta inofensiva, pero certera pregunta: “¿COMPARADO CON QUÉ?”. Esto permite comprender contra quien se está midiendo su oferta e impide que la negoción se convierta en una discusión por del precio.
Lo siguiente es explicar todos los valores que incluye su propuesta, por ejemplo, la calidad, el tipo de garantía, su atención post venta y durabilidad o rentabilidad del servicio. Cuando el cliente ve lo que realmente recibe y que le sirve, el precio deja de ser un gasto y empieza a verse como una inversión.
La mayor parte de las veces el cliente no está comparando con nada; simplemente le está probando si cede a su propuesta. Si usted baja el precio a la primera insinuación, le demuestra a su cliente que siempre puede regatear, y le costará dinero en cada venta futura.