Los retos de la Educación Panameña
La Educación panameña atraviesa un momento que exige, ante todo claridad de rumbo, más allá de coyunturas administrativas de liderazgo, el país tiene al frente a sí una agenda pendiente que no admite más demoras y que debe convertirse en prioridad nacional compartida.
Ese ministerio debe formar un equipo de mentes brillantes conocedoras de la educación en todos los niveles para crear políticas públicas a mediano plazo y atender los problemas de la infraestructura escolar, para disminuir las aulas rancho donde miles de estudiantes principalmente en las comarcas siguen recibiendo clases en aulas deterioradas, sin agua potable ni condiciones mínimas de dignidad. Es hora de establecer un plan anual de inversión con metas medibles.
Es impostergable la reforma educativa y cerrar la brecha de la conectividad garantizando la capacitación real para docentes y estudiantes incluso en inteligencia artificial. De igual manera fortalecer la educación técnica vocacional conectada con los sectores productivos del país y atender con seriedad la deserción escolar en las áreas comarcales y rurales del país.
Necesitamos garantizar una ejecución presupuestaria efectiva con transparencia y que cada balboa invertido llegue las aulas, promoviendo con igual interés una evaluación educativa objetiva y continua que permita medir los avances reales y corregir a tiempo, fortalecer los valores cívicos.