Opinión

Los panameños no leen, incluyendo los diputados

02 de agosto de 2019

Toda la vida he creído fielmente que la personas que encuentra su género literario favorito no lo suelta. Un buen libro alivia las penas, brinda conocimiento y en ocasiones relaja al lector de los quehaceres diarios.

Pero ante los hechos ocurridos en la Asamblea Nacional de Diputados me debato entre la expectativa y la realidad, o quizás todo sea recepción. De todos es conocidos que la escogencia de los “padres de la patria” cada cinco años se parece más a un concurso de popularidad que al análisis sesudo de lo que durante un quinquenio velarán por el interés de todos los panameños. No en vano tenemos semejantes especímenes en el hemiciclo legislativo. Pero que además de incultos, chabacanos, de dudosa ética no puedan leer el primer párrafo de dos líneas en un proyecto de Ley, es sin duda el colmo de los colmos. No existe excusa válida ante semejante exabrupto. Que no está, y por qué, si mi voto fue para que ocupara esa curul y si no asististe es su deber ponerse al corriente de lo que ocurrió. Y los que estaban en sus lugares, simplemente no prestaron la debida atención porque les importa un pito lo que allí se discute. Parafraseando a un diputado perredista será que dentro del Palacio Justo Arosemena solo “hay analfabetos”. De nada vale que lean de cabo a rabo las propuestas si no entiende ni “J” o simplemente les importa un comino.
*La autora es periodista Yalena Ortiz
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