La vida de Doña Lucrecia y Don Pedro
Era un domingo por la mañana. Doña Lucrecia, acompañada de su esposo Don Pedro, se dirigían a misa de 7 de la mañana hacia la parroquia del barrio. Ambos, mantenían la fe que ese día sería mejor que el anterior Era una familia decente, y con principios.
Habían concebido dos varones y una mujer, que con mucho esfuerzo los educaron. El menor era la oveja negra. La esperanza de los dos era salir del barrio, para encontrar una vida, sin zozobra, y cero peligro con las pandillas.
Al salir del oficio religioso Doña Lucrecia, le dice a Don Pedro, que tenía antojo desayunar con pan “michita” o pan flauta, y así lo acordaron. Se dirigen a la panadería del chinito. En momentos que salen de la panadería, se escuchan de repente unas detonaciones de armas de fuego de grueso calibre.
Era un enfrentamiento entre pandillas. Ellos corren a refugiarse, el cartucho con los panes queda esparcido en la calle, al igual que las rebanadas de queso y mortadela. El pánico y la zozobra se apodera entre los residentes del barrio. La tranquilidad desapareció y quedó apoderada por las balas.
El ambiente se normaliza ante la llegada de la policía. Dos detenidos . La sorpresa para ambos, fue que al toparse en el camino con un vecino, éste le da la lamentable noticia que en ese enfrentamiento hubo un muerto.
El fallecido era Bebito, el hijo menor de 17 años de edad, un pandillero. Tal noticia fue un balde de agua fría. Un golpe muy fuerte para ambos.
* Periodista.