Opinión

La productividad no basta

28 de octubre de 2026

En el evento Empresarialmente, realizado recientemente por la Firma Mendoza, Arias, Valle & Castillo, me preguntaron cómo aprovechar la productividad que genera la inteligencia artificial sin convertirla en una excusa para reducir personal. La pregunta es pertinente, pero parte de una asociación discutible. Automatizar tareas no es lo mismo que eliminar empleos, y ahorrar tiempo tampoco equivale a ganar dinero.

Si una actividad que tomaba diez horas ahora requiere cinco, la empresa ha liberado capacidad. ¿Qué hará con ella? Puede atender más clientes, mejorar la calidad, acelerar entregas, desarrollar nuevos servicios o reducir costos. Cada alternativa tiene consecuencias sobre los ingresos, los márgenes, las inversiones y el talento que necesita.

La rentabilidad no aparece automáticamente cuando disminuyen las horas trabajadas. Hay que rediseñar procesos, formar personas, integrar sistemas, medir resultados e identificar por qué el cliente estaría dispuesto a pagar más o seguir comprándonos. También habrá situaciones en las que una reestructuración sea necesaria. Negarlo sería tan poco serio como despedir trabajadores sin analizar otras oportunidades.

La verdadera responsabilidad de la dirección no consiste en celebrar cuántas tareas ejecuta una máquina, sino en decidir cómo convertir la capacidad liberada en valor económico sostenible. La IA amplía posibilidades, no sustituye el criterio empresarial. Una empresa no debería preguntarse cuánta gente puede eliminar, sino cuánto más puede crear con los recursos que tiene.

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