La Placita de la suerte: ¡Sálvese quien pueda!
El panameño de a pie, que invierte en comprar lotería oficializada por el gobierno, y es de la generación de los años 1940-1970 recuerda al maestros de los locutores Víctor Julio Gutiérrez, la voz oficial de transmitir los sorteos dominicales.
El acuño la frase “Sálvese quien pueda” antes de finalizar cada sorteo mientras la ánfora giraba con las balotas, el silencio se apoderaba del ambiente, mi abuela Carmen, pegada a la radio que tenía un caparazón de madera y grandes botones para sintonizar las emisoras.
Este momento se convivía en la habitación del pánico e incertidumbre, por saber los cuatro números premiados, la voz de tenor de Víctor Julio Gutiérrez, era escuchada en todas las emisoras, al cantar el último número del tercer premio.
En la plaza Arango frente al edificio del antiguo Departamento Nacional de Investigaciones (DENI), los panameños se amontonaban y se armaba toda una fiesta y con alegría esperanzadora, y el sueño de ganarse algún premio, para hacer frente a los problemas económicos. Una humilde señora con un pedacito de billete en mano, rogando que saliera su fracción de billete premiado.
La Plaza Arango, la llamaron “ el altar de la esperanza” y para ese entonces no había celular, y no existía la comunicación digital, solo la Radio que fue medio preferido por el pueblo.
El año 1977 los sorteos se trasladaron a la icónica Plaza de Santa Ana, luego a la actual Plaza de La Lotería que lleva el nombre de Víctor Julio Gutiérrez, en honor al maestro de locutores, ubicada entre Avenida Arosemena y Avenida Cuba, donde se encuentra la sede central de la Lotería Nacional de Beneficencia.