Opinión

Hoja de ruta para la medicina de precisión en Panamá

10 de junio de 2026

En seguimiento a mis dos artículos previos sobre medicina de precisión, propongo para el debate una posible Hoja de ruta para la medicina de precisión en Panamá. Como señalé anteriormente, nuestro país no necesita aspirar a convertirse en una potencia mundial de la genómica para beneficiarse de la medicina de precisión. Lo que necesita es construir capacidades de manera progresiva, aprovechando sus fortalezas existentes y concentrándose en aquellas áreas donde el impacto potencial sobre la salud de la población puede ser mayor. La pregunta ya no es si la medicina de precisión llegará a Panamá. La pregunta es cómo prepararnos para incorporarla de forma realista, gradual y equitativa.

Hoja de ruta para la medicina de precisión en Panamá: una visión para 2035

En el contexto de la resolución WHA79.8, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud, la meta podría ser que, para el año 2035, Panamá disponga de un sistema de salud capaz de utilizar datos clínicos, genómicos, epidemiológicos y ambientales para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, garantizando al mismo tiempo la protección de los datos personales y la equidad en el acceso.

No se trata de un proyecto de laboratorio. Se trata de una transformación integral del sistema de salud. Presento a continuación una propuesta de hoja de ruta para la medicina de precisión en Panamá sustentada en ocho pilares fundamentales.

Primer pilar: Gobernanza y liderazgo nacional (2026-2028)

Toda transformación exitosa comienza con una adecuada gobernanza. Por esa razón, antes de adquirir equipos o lanzar programas costosos, Panamá debería definir una Estrategia Nacional de Medicina de Precisión liderada conjuntamente por el Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social, el Instituto Gorgas, INDICASAT, las universidades, SENACYT, la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental, el sector privado y las sociedades científicas.

El primer objetivo sería construir consensos sobre prioridades nacionales, estándares éticos, protección de datos, financiamiento y evaluación de tecnologías sanitarias.

El producto esperado es “Una hoja de ruta nacional con metas claras a corto, mediano y largo plazo”.

Segundo pilar: Ecosistema nacional de datos en salud (2026-2030)

La medicina de precisión depende más de los datos que de los laboratorios.

Actualmente, los sistemas de información sanitaria permanecen fragmentados entre el Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social, los hospitales privados y diversos registros especializados. Superar esa fragmentación debe convertirse en una prioridad nacional.

Los objetivos principales deberían incluir la creación de un expediente clínico electrónico interoperable, el establecimiento de estándares nacionales para el intercambio de información, el desarrollo de plataformas seguras para el análisis de datos y el fortalecimiento de la ciberseguridad sanitaria.

Resultado esperado: Pasar de múltiples sistemas aislados a una verdadera red nacional de información sanitaria.Tercer pilar: Fortalecimiento de la genómica aplicada a la salud pública (2026-2032)

Panamá ya cuenta con capacidades importantes sobre las cuales construir. La pandemia demostró la capacidad del Instituto Gorgas para desarrollar vigilancia genómica y responder a desafíos complejos de salud pública.

La siguiente etapa debería ampliar estas capacidades hacia la vigilancia de variantes virales, la resistencia antimicrobiana y las enfermedades emergentes, así como hacia áreas de creciente importancia como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades raras. * El autor es médico. ** Fragmento del texto tomado en el sitio web: https://elblogdejorgeprosperi.com/2019/09/escuelas-saludables-en-panama/

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