Entre el consenso político y el abismo digital
La lista de aspirantes a la magistratura del Tribunal Electoral (TE) revela una radiografía previsible de nuestra democracia: una abundancia de credenciales académicas que, sin embargo, chocan con el muro de cristal de los consensos políticos pactados en la penumbra. Resulta evidente que, en el ajedrez de la Asamblea Nacional, el currículum suele ser el cortés requisito de entrada, pero el “voto de confianza” ese eufemismo del acuerdo previo es el que realmente define la silla.
Nombres con trayectoria administrativa sólida, como el de Jaime Barroso, parecen emerger no por una súbita epifanía técnica de los diputados, sino por una arquitectura de pactos que prioriza la estabilidad de los actores tradicionales sobre la disrupción. Sin embargo, este enfoque de “transición segura” ignora una amenaza latente: el abismo digital.
Mientras el debate se centra en la interpretación clásica del Código Electoral, la integridad de nuestras elecciones hoy se juega en la resiliencia de los sistemas, la ciberseguridad y la contención de la desinformación algorítmica.
Panamá posee perfiles jóvenes y especializados capaces de fusionar el derecho procesal con la vanguardia tecnológica que hoy observan desde la barrera. El sistema, tarde o temprano, se verá obligado a buscar a los técnicos que hoy subestima. Esperemos que, para cuando ese momento llegue, el TE no sea una institución analógica intentando arbitrar un país que ya es digital.
* Abogado.