La reciente comparecencia del director Isidro Carbonell ante la Asamblea Nacional ha puesto el dedo en la llaga: la lotería clandestina en Panamá no es solo un desafío de seguridad, sino el síntoma de una brecha tecnológica que el Estado ya no puede ignorar. Carbonell acertadamente plantea que, antes de hablar de una legalización que premie la informalidad, debemos transformar nuestra Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) en una entidad competitiva y digitalmente robusta. Apoyar la postura de Carbonell implica entender que la lotería clandestina prospera allí donde la burocracia estatal falla....