El sermón y recuerdo del padre Manuel
El padre Manuel Anselmo Díaz, fue el párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, se bajó del púlpito el 30 de agosto 2026, y ofició su última misa tras 16 años continuos de estar brindando orientación y consejos espirituales a los feligreses, con sus emotivas y vibrantes prédicas los sábados y domingos.
Al conocerse la noticia deja un vacío muy grande en esa parroquia, que literalmente hizo suya, un verdadero guerrero organizador de muchos programas dirigidos a la consolidación del matrimonio, un defensor de la familia y de los niños y jóvenes, a quienes adoraba con mucho amor.
Sus prédicas en el púlpito quedarán en las mentes y corazones de los cientos y cientos de feligreses, que ni la lluvia podía detener su concurrida asistencia a misa de las 5:00 p.m., los sábados y los domingos a las 12:15 m.
Siempre expuso en cada prédica su pensamiento como hombre llamado por Dios, y la Virgen de Guadalupe, para cumplir una misión en esta tierra, con esa jococidad de pueblo que lo caracteriza, hacia sonreír y arrancaba aplausos.
La química que logró entre los feligreses por el contenido esperanzador de sus prédicas quedará marcada en la memoria de todos.
Entre sus planes, tenía proyectos para beneficios de los que asisten a esa parroquia.
Su frase favorita, “whatever”, será recordada, como su preocupación por los paraguas que, adquiridos por el templo para beneficio de los feligreses, algunos de los cuales se perdieron y el padre Manuel pedía que fueran devueltos, y decía “¡no se hagan los chivos locos!”
Padre Manuel, que Dios bendiga su caminar sacerdotal, donde quiere que vaya.