Opinión

El panameño vs el transporte público

07 de mayo de 2026

El transporte público no debería ser una carrera de obstáculos para quienes dependen de él todos los días. Sin embargo, la experiencia se ha vuelto cada vez más complicada.

Primero eliminaron las rutas largas, obligando a los pasajeros a hacer trasbordos tras trasbordo para poder llegar a su destino.

Luego redujeron los horarios en corredores clave, afectando directamente a quienes cumplen jornadas extensas de trabajo. No me sorprendería que termine siendo para siempre.

Recuerdo cuando sugirieron a las empresas privadas los horarios escalonados... y ahora cómo se supone que van a llegar a la oficina quienes están fuera de las horas pico. Terminan gastando más dinero y perdiendo más tiempo.

Cada ajuste parece ignorar a la misma población: la masa trabajadora. Son quienes sostienen la economía, quienes salen temprano y regresan tarde, quienes no tienen alternativa distinta al transporte público. Aun así, son los primeros en asumir las consecuencias de decisiones que priorizan la operación sobre el servicio. Se habla constantemente de eficiencia, pero ¿para quién? Reducir rutas y horarios puede ser rentable en papel, pero en la práctica implica más tiempo de traslado, mayor desgaste y menos calidad de vida para miles de personas. * Periodista.

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