Opinión

El eslabón olvidado del sistema penal juvenil II

11 de mayo de 2026

La reinserción de jóvenes infractores de la ley a la sociedad, sin medidas de protección, puede convertirse en una sentencia silenciosa.

Frente a este panorama, insistir en respuestas exclusivamente punitivas no solo es insuficiente, sino contraproducente. La evidencia internacional demuestra que los sistemas que logran reducir la reincidencia son aquellos que entienden la reinserción como un proceso continuo.

Países como Noruega han apostado por modelos centrados en la rehabilitación desde el primer día, mientras que en Chile se han desarrollado programas que combinan formación laboral con seguimiento posterior a la salida.

No se trata de copiar modelos, sino de comprender un principio básico: la seguridad pública también se construye evitando que los jóvenes vuelvan a delinquir.

En el caso panameño, el camino pasa por dejar de ver la reinserción como un complemento y asumirla como el eje central del sistema.

Esto implica iniciar procesos de intervención desde el ingreso del adolescente, fortalecer la educación y la capacitación laboral dentro de los centros, y, sobre todo, garantizar un acompañamiento real tras la salida.

Sin empleo, sin apoyo psicológico y sin redes comunitarias, la reintegración es prácticamente imposible.

* El autor es abogado.

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