EDITORIAL : Una nueva política penitenciaria
La fuga masiva de la cárcel La Joyita y el asesinato de un líder pandillero en La Joya, en abril, vuelven a confirmar la gravedad de la crisis en el sistema penitenciario.
Se han ensayado toda clase de estrategias y planes en los últimos 25 años con éxitos limitados. Las fugas siempre son una tentación para los detenidos.
Los penales panameños tienen innumerables historias. Que 195 reos salgan en medio de un motín abre un abanico de preguntas sobre la seguridad interna y perimetral y los planes de urgencia en caso que ocurra lo que ya conocemos.
Si bien es cierto, se ha capturado a un gran número de los reos, los que siguen prófugos son una amenaza para las familias que no tienen nada que ver con el mundo criminal.
El giro que se necesita debe incluir el componente de la mano dura del Estado para que no vuelva a ocurrir.