EDITORIAL : Peligro en las cárceles
No es la primera vez que ocurre. En los penales panameños, la corrupción reta a las autoridades penitenciarias que han ensayado toda clase de fórmulas para evitar el uso de teléfonos celulares o que ingresen armas o drogas, sin éxito.
Las cárceles tienen varios controles perimetrales y también internos a los cuales son sometidos los familiares de los reclusos y también sus abogados.
¿Entonces, cómo pueden entrar armas de fuego, municiones, teléfonos, licor y drogas a las celdas? Para que eso ocurre tiene que existir una alianza entre detenidos y custodios, no existe otra explicación.
Se hace necesario una purga radical y revisiones constantes de los procedimientos de seguridad externa e interna para reducir a cero esa realidad. Si no se toman medidas drásticas, la confrontación armada se repetirá y será mucho peor.