EDITORIAL : Mariano Rivera, orgullo nacional
Si la nación está hecha de hecha de fibras milenarias, la patria lo está de símbolos que cohesionan a los pueblos en torno a objetivos comunes.
Es lo que hacen las glorias deportivas que, en el caso de un país como el nuestro, son forjadas con sacrificio, dolor y lágrimas por hombres y mujeres que se consagran a esto con tenacidad coraje y esfuerzo sin medida.
Ellos han brillado en prácticamente todas las disciplinas e inscrito su nombre en escalas mundiales. Mariano Rivera es uno de ellos. Un hombre sencillo de esta tierra que con un 42 rutilante inmortaliza ya una carrera como deportista único.
Su ejemplo, como el de otros, inspira e inspirará sin duda a las futuras generaciones de jóvenes panameños que buscarán emularlo. Ya de por sí, eso es un estímulo para nuestro deporte, que hasta ahora no ha sido suficiente de parte de los gobiernos, prestos por supuesto a obtener réditos políticos de las victorias de nuestros atletas.
Que su entrada al Salón de la Fama de Cooperstown coincida con el inicio de nuevo gobierno, debe ser un signo auspicioso para el deporte nacional. Entonces, ello encarnará, en realizaciones firmes; y no solo en propósitos animados por celebraciones de momento.