Opinión

Dedicado a mi amiga Polly...

29 de octubre de 2026

En el interior del viejo cobertizo en el que se habían refugiado de la tormenta, el viento rugía airado. Las láminas de zinc se sacudían amenazando con desprenderse de sus bases. Habían estado varados durante varios días, sus mochilas estaban casi vacías. En sus rostros se dibujaba la derrota. Al menos así lo percibiría cualquiera. Pero la verdad era otra.

Valeria temblaba de frío. Se acercó Mateo y sin pensar se quitó la vieja chaqueta de lana y la colocó sobre los hombros de su amiga. Valeria sonrió. Entonces ella sacó de su bolsillo un pequeño trozo de pan duro. Lo dividió en dos partes. Y entregó la más grande a Mateo.

Siempre juntos... Bajo cualquier tormenta. Contestó él.

Entonces comenzaron a charlar de viejas historias. Los relámpagos iluminaban las grietas de las paredes. No disponían de nada. Ni riquezas ni comodidades. Pero sabían que el bienestar del otro era lo más importante de sus vidas.

Y descubrieron que la verdadera felicidad no está en la ausencia de problemas. Está en la presencia de un amor leal. Que es capaz de florecer en el desierto. Se abrazaron para hacer frente al invierno. Dormían tranquilos. Sabían que, aunque el mundo fuera a caerse, mientras se tuvieran el uno al otro para cuidarse, ellos eran invencibles y felices.

Contenido Patrocinado
TE PUEDE INTERESAR