Cosas inesperadas en la vida
Eran las siete de la mañana, un lunes del mes de marzo de 2026, transcurría el día con un clima fresco, y nublado. El sol peleaba en un fuerte combate de cuerpo a cuerpo, (literalmente) con la intensión de llover. Pero este pronóstico climatológico no impediría los planes de Carlos Alberto.
Un panameño de 35 años de edad que lucha por seguir adelante, y nada iba a estropear este día. Carlos Alberto había programado asistir a una entrevista de trabajo, ya que fue despedido de su empleo en una empresa especializada en mercadeo y publicidad, donde trabajó por 10 años.
La cita para la entrevista era a las 9 a.m., todo transcurría con normalidad. Él tenía que trasladarse del sector de Las Cumbres, corregimiento de Alcalde Diaz, hacia el área bancaria. Su esposa María Esther, también estaba desempleada.
Trabajaba en una financiera. La situación presupuestaria no está en su mejor momento en el hogar. Bueno, cuando las cosas no se vislumbran con buenas vibras ocurren situaciones inesperadas.
El día anterior, Carlos Alberto atropelló a un gato y existe una superstición de mala suerte el arrollar un gato. Pero el continuó con su proyecto, sube al auto enciende el motor, mira su reloj, baja del auto y mira a su alrededor si hay un gato, todo en orden, emprende su marcha y piensa que todo le saldrá bien.
Sin embargo, en el trayecto se le atraviesa un motorizado, y se produce un inesperado accidente con lesiones de consideración para el motorizado. El pedido de comida que llevaba el motorizado quedó regado en el pavimento de la vía. * Periodista.