Opinión

Christiansen versus Fajardo. Capítulo 2

21 de octubre de 2026

Si un técnico histórico como Zagallo pudo rediseñar el sistema para acomodar a sus mejores jugadores a meses de un Mundial, Christiansen está obligado a buscar variantes con Panamá.

Es preferible un “juego feo, pero que gane con goles” es la máxima del fútbol real. Si Fajardo sigue bloqueado de cara al arco, la terquedad del entrenador de no modificar su estructura — o de no encontrar soluciones tácticas que alivien la presión del delantero — termina siendo el verdadero límite de la selección.

Ser un excelente deportista en disciplinas individuales confiere una ventaja enorme para entender otros deportes, al comprender el peso de la técnica individual, la mentalidad bajo presión y el entrenamiento invisible.

En el fútbol, el “9”, o delantero centro, vive la soledad psicológica en el segundo exacto en que va a patear al arco.

Todo se resume a “lo básico”. En el fútbol, lo básico, para que un delantero meta goles, se reduce a tres pilares fundamentales, a saber:

1. La Mecánica del Movimiento (Técnica Pura)

La repetición crea la perfección, porque se corrige con cada repetición.

En el fútbol: Cuando un delantero como Fajardo falla un gol cantado, muchas veces, es un error de “lo básico”: acomodó mal el cuerpo, abrió demasiado el pie, o no miró la posición del arquero antes de impactar. Toca al técnico recrear las jugadas en el entrenamiento, una y otra vez, hasta que el movimiento sea un acto reflejo automático.

2. La Economía del Esfuerzo (Llegar fresco al “Zarpazo”)

Fajardo hace un desgaste físico tan brutal corriendo y presionando a los defensas rivales que, cuando le queda el balón para hacer el gol, llega sin oxígeno al cerebro, las piernas le tiemblan y sus movimientos son erráticos.

Corresponde al técnico enseñarle a presionar de forma inteligente, usando menos energía, para que guarde la potencia y la lucidez mental para el momento del remate. Armonizar el tempo con el tiempo.

3. La Psicología del “Match Point” (La Confianza)

El gol en el fútbol es un estado mental. Cuando un delantero entra en una racha de fallar goles sencillos, piensa demasiado, perdiendo el instinto.

Lo básico para el entrenador aquí es proteger la mente del jugador, reduciendo la presión externa para que el mismo recupere la memoria muscular y el instinto asesino; cuidando y puliendo sus capacidades individuales todos los días; precisando la armonía entre tiempo y tempo.

* Profesor de Historia.

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