Opinión

Alergias alimentarias

01 de agosto de 2019

Eduardo A. Reyes Vargas
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Hoy haremos un breve relato de una patología que muchas veces no es sospechada por nosotros y en ocasiones por los colegas. La alergia alimentaria se produce por la respuesta de nuestro sistema inmunitario o de “defensa” frente a lo que se puede catalogar como una agresión.
Así como este sistema nos defiende de bacterias o virus lo hace frente a sustancias que llamamos alérgenos. Una cantidad significativa de alimentos poseen sustancias o alérgenos que son capaces de provocar esta reacción alérgica en ciertas personas. Algunos estudios calculan alrededor de 170 alimentos potenciales.
Los más comunes son huevos, pescado, mariscos, derivados de la soya, el maní, nueces y leche de vaca. Pueden iniciarse desde la infancia hasta la edad de adultos. No significa que otros alimentos no tengan el potencial de producir estas respuestas.
Las manifestaciones clínicas son variadas y abarcan varios sistemas de nuestro cuerpo. Se destacan prurito o picazón en la piel, dolores abdominales, congestión y secreción nasal, dificultad para respirar, palpitaciones, hinchazón o edema de labios, lengua o garganta. En ocasiones se confunde con las intolerancias a alimentos que tienen síntomas más del sistema digestivo como cólicos abdominales, diarreas o vómitos.
Lo correcto es que si asociamos algunos de estos síntomas a la ingesta de algún alimento lo expresemos al colega que nos atiende. A veces es útil un diario (escrito) que registre la relación causal ingesta-aparición de ciertos síntomas como los ya mencionados. No se trata tampoco de crear un pánico sobre el comer algunos de ellos, pues son en su mayoría saludables.
Estas alergias ocurren en porcentajes muy pequeños (5 a 8 %) de la población, pero su incidencia aumenta en el mundo. Las contaminaciones ambientales están contribuyendo a ello. Así que ante nuestras propias sospechas aclararlo a nuestros médicos.
Muchas de ellas son evitables, se alivian, pero algunas pueden poner en peligro nuestras vidas. Los colegas de alergología e inmunología son los más competentes para evaluar y manejar estos casos cuando resultan un tanto complicados. Otros se pueden tratar a nivel de atención primaria.
Salud igual para todos.
*El autor es médico.

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