Varela pide respetar paz social en conflicto con indígenas e hidroeléctrica
EFE. El presidente panameño, Juan Carlos Varela, pidió hoy respeto por la paz social al grupo de indígenas Ngäble Buglé que protesta en la zona donde se está construyendo una hidroeléctrica que rechazan y cuyas obras paralizó el Gobierno esta semana alegando incumplimientos medioambientales.
Este grupo de indígenas retuvo ayer durante unas horas al viceministro de Asuntos Indígenas, Irene Gallego, y amenazó con no liberarlo hasta que el presidente Varela se presentase en la zona y les explicara el alcance de la decisión que el día anterior había tomado su gobierno sobre el cese temporal de las obras.
Unas horas después, el viceministro fue liberado tras anunciarse el compromiso de Varela de que acudiría a la zona a atender personalmente la situación. El Gobierno ordenó el lunes paralizar temporalmente la construcción de la hidroeléctrica Barro Blanco, en el distrito de Tolé de provincia de Chiriquí, a 400 kilómetros de la capital panameña, aduciendo la empresa promotora incumplió varios compromisos medioambientales.
"Acepté la invitación (del grupo de indígenas), les he escuchado y he ratificado mi posición de buscar la verdad a través del dialogo", explicó el presidente tras reunirse con el grupo de indígenas.
En la búsqueda de "esa verdad", añadió Varela, "hay diferentes posiciones". Por un lado está la comunidad Ngäble Bublé que siente que la hidroeléctrica amenaza su supervivencia.
Y por otro, la empresa constructora, la hondureña Gevisa, que reclama seguridad jurídica para su inversión de unos 130 millones de dólares. El presidente pidió "respetar la paz social" y dijo que, en situaciones de conflicto como ésta, "no hay ni ganadores ni perdedores, aquí o ganan todos o pierden todos". "La solución se encuentra en la vía del diálogo", remarcó Varela.
Por eso, invitó a la comunidad Ngäble Bublé a la próxima reunión de su gabinete que se celebrará en la comarca el 4 de marzo y de la que no dio más detalles.
El proyecto de Barro Blanco comenzó a construirse en el 2008 sobre el río Tabasará, en el distrito de Tolé, tiene un 95 % de avance y una inversión cercana a los 130 millones de dólares.
Las obras han sido un foco constante de conflicto con las comunidades indígenas de la comarca Ngäbe Buglé, pues el lago que formará la represa inundará 5,6 hectáreas de terrenos anexos a esa población cuando sea temporada de lluvias.
Además, en el lecho del río Tabasará, que alimentará la presa, está un petroglifo precolombino que sirve de culto principal de la iglesia sincretista Mama Tadta, que siguen numerosos ngäbe buglé, y que quedará permanentemente cubierto de agua cuando el lago se forme.
La detención de las obras, con un 95 por ciento de avance, ha sido criticada por sectores empresariales que temen que esta decisión de suspender temporalmente las obras perjudique el clima de inversión en el país.