Presidente Mulino es nombrado académico honorario de la Academia Panameña de la Lengua
El presidente José Raúl Mulino recibió este miércoles un reconocimiento al mérito y fue nombrado académico honorario de la Academia Panameña de la Lengua (APL), durante un acto conmemorativo por los 100 años de fundación de esta institución.
Durante su intervención, Mulino destacó el papel del lenguaje en la construcción de la identidad nacional y repasó parte de la historia de la Academia desde su establecimiento en Panamá en 1926.
El mandatario señaló que el lenguaje contribuye a definir las características de una población y permite la construcción de propuestas colectivas. También mencionó a figuras vinculadas con la creación y desarrollo de la Academia, entre ellas Jeptha B. Duncan, Belisario Porras, Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, José Dolores Moscote, Demetrio Fábrega y Narciso Garay.
Mulino también destacó los aportes de escritores panameños como Ricardo Miró, Amelia Denis de Icaza, Demetrio Korsi, Rogelio Sinán, José Franco, Gil Blas Tejeira, Demetrio Herrera Sevillano y Diana Morán, a quienes atribuyó parte del enriquecimiento del idioma y de la poesía nacional.
Sin embargo, el presidente advirtió sobre los desafíos que enfrenta actualmente el idioma, particularmente ante los cambios derivados de la tecnología y la aparición de nuevos modismos, términos y expresiones.
“La Academia ha enfrentado retos, la posibilidad de mantener los preceptos de la lengua, sus reglas, normas y principios gramaticales, y asimilar a su vez los cambios que van surgiendo. Hoy la inteligencia artificial es uno de esos retos”, afirmó.
Mulino agregó que, para enfrentar estos cambios, desde noviembre del año pasado está en marcha el proyecto Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA).
Por su parte, el director de la Academia Panameña de la Lengua, Jorge E. Ritter, destacó a las figuras que impulsaron la creación de la institución y señaló que, aunque el papel de las academias ha cambiado con el tiempo, su lema, “limpia, fija y da esplendor”, continúa vigente.
Ritter también se refirió a los debates que han surgido en torno a la incorporación de nuevas palabras y a la adaptación del idioma a las nuevas formas de expresión, pero sostuvo que se mantiene la importancia de preservar el uso educado del español como legado para las próximas generaciones.
Durante el acto, Ritter anunció además que Panamá será sede en 2028 del XI Congreso Internacional de la Lengua Española y agradeció al Gobierno Nacional por el respaldo al evento.
La actividad contó con la participación de la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera; la directora de la Academia Boliviana de la Lengua Española, Rosario Villegas; el director de la Academia Cubana de la Lengua, Jorge Fornet Gil, además de académicos y exautoridades nacionales.
La Academia Panameña de la Lengua fue establecida el 12 de mayo de 1926, luego de la aprobación de la Real Academia Española. Samuel Lewis García de Paredes fue designado como su primer director, mientras que su fundación se concretó por iniciativa de Ricardo J. Alfaro.
Actualmente, la institución está integrada por quince académicos numerarios, aunque sus estatutos permiten ampliar esa cantidad hasta 27 miembros.
Entre sus funciones se encuentran atender consultas lingüísticas, ofrecer seminarios dirigidos principalmente a periodistas y docentes de español y desarrollar actividades relacionadas con la conservación de la lengua, incluyendo la recopilación y valoración de panameñismos para su eventual incorporación al Diccionario de Americanismos.