No compras juegos, alquilas permisos II
06 de mayo de 2026
En lo digital, si hablamos de videojuesgos, compras una licencia revocable atada a servidores, políticas cambiantes y decisiones corporativas. Las suscripciones, por su parte, son honestas: no prometen propiedad, solo acceso. Pagas mientras juegas. Cuando dejas de pagar, desaparece, sin engaños. El problema surge cuando ambos modelos se mezclan y el consumidor cree poseer lo que en realidad solo está autorizado a usar. Tal vez el futuro no dependa de elegir entre comprar o suscribirse, sino de exigir claridad. Porque si algo puede desaparecer sin tu consentimiento, nunca fue realmente tuyo.