El derecho a reparar desaparece
18 de mayo de 2026
Muchos dispositivos modernos parecen diseñados para no durar. Baterías selladas, piezas y reparaciones limitadas que obligan al consumidor a depender del soporte técnico incluso por fallas simples. La tecnología avanza, pero también lo hace el control sobre productos que ya fueron vendidos. Reparar algo propio comienza a sentirse como un acto de rebeldía. Cuando reemplazar resulta más factible que arreglar, se normaliza el desperdicio. Quizás poseer un dispositivo debería incluir algo básico: la libertad de abrirlo, entenderlo y decidir cuánto tiempo merece seguir siéndote útil.