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"Una hermandad para siempre": Chapecoense honra en Colombia a las víctimas de la tragedia aérea de 2016

25 de septiembre de 2026

Diez años después del accidente aéreo del club Chapecoense, una de las peores tragedias del fútbol mundial, sobrevivientes del equipo brasileño aseguraron este viernes desde el lugar de la catástrofe que, aparte del dolor, a Brasil y Colombia los une una "hermandad para siempre".

Representantes del club de la ciudad de Chapecó, en el sur de Brasil, asistieron al homenaje organizado por autoridades locales en el municipio colombiano de La Unión (noroeste) para honrar a las 71 personas que murieron en el siniestro la noche del 28 de noviembre de 2016.

Entre los asistentes estuvo el exdefensor Hélio Neto, uno de los seis sobrevivientes, quien a los 41 años volvió por tercera vez a la montaña donde casi muere.

Entre Colombia y Brasil, "después de tanto dolor, de una tragedia, se forma una hermandad que es para siempre", dijo Neto a la AFP desde Cerro Gordo, al oriente del departamento de Antioquia.

"Hace ya diez años que vivimos un gran duelo y todavía seguimos aquí recibiendo el cariño que solo un hermano puede proporcionar", agregó.

El accidente ocurrió cuando el cuadro brasileño se aprestaba a aterrizar cerca de Medellín para jugar la final de ida de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional.

En la sede del equipo colombiano, en Medellín, fue presentado un mural que muestra jugadores de ambos clubes con la palabra "Hermandad".

Y en el cerro se levantó otro con las fotografías de las víctimas y la inscripción "Campeones del cielo".

Jugadores y directivos de Chapecoense se abrazaron para hacer una oración en el camposanto, donde el equipo brasileño inauguró un monolito que tiene grabados los nombres de quienes perecieron.

Para Neto, que tuvo que retirarse del fútbol en 2019 por las secuelas del accidente, el dolor y la tristeza que los invadieron en un principio se transformaron en "nostalgia, respeto y cariño".

En las inmediaciones aún se ven pedazos del fuselaje del avión y hay un camino de cruces blancas.

"Fue un encuentro con la memoria, con aquellos que jamás serán olvidados y con una historia que, incluso cruzando fronteras, sigue uniendo Chapecó y Medellín", escribió en su cuenta de X el equipo brasileño.

En plena lucha por mantenerse en la primera división de Brasil, Chapecoense había llegado un día antes a Medellín para disputar el sábado un partido amistoso contra Atlético Nacional en el estadio Atanasio Girardot, uno de los eventos en el marco del décimo aniversario de la catástrofe.

- Lazos eternos -

La noche del 28 de noviembre, el vuelo chárter 2933 de la aerolínea boliviana LaMia se quedó sin combustible y chocó contra la montaña.

Desde la tragedia el club, que iba a pugnar por su primera final continental, nunca pudo volver a las primeras planas del deporte.

"Tengo grabados en la mente los lamentos, los quejidos, la gente pidiendo auxilio en ese desespero", dijo a la AFP Miguel Ramírez desde La Unión.

El campesino y su hijo Johan, entonces de 16 años, fueron de los primeros socorristas improvisados en llegar al lugar del siniestro, rebautizado Cerro Chapecó.

Ramírez estaba en su cultivo de fríjoles cuando se estrelló el avión, que transportaba en su mayoría a periodistas, jugadores, miembros del cuerpo técnico y trabajadores de Chapecoense.

Escuchó un estruendo y corrió a la montaña junto a Johan, apodado luego el Niño Ángel de Chapecoense por ayudar a evacuar a las víctimas gracias a su conocimiento de la zona, montañosa y fangosa.

"Se crearon muchos lazos de unión entre Brasil y Colombia. Es algo que permanece en la memoria", dijo Germán López Ríos, que en su casa, cerca al lugar del accidente, construyó un altar con fotos y banderas.

"Esa noche no la tenemos en el olvido", afirmó con nostalgia.

Parte de la hermandad binacional se ha mantenido viva gracias a las hinchadas de ambos equipos, pues luego de la tragedia Chapecoense fue coronado campeón de la Sudamericana por pedido de Atlético Nacional.

El jueves, durante el partido liguero entre Millonarios y Nacional, casi 40.000 hinchas ovacionaron a la delegación del equipo brasileño.

- Sin combustible -

La investigación oficial del accidente señaló que en su itinerario la aeronave no cumplía con el requisito mínimo de combustible para un vuelo internacional.

En diciembre de 2016, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia suspendió y retiró definitivamente el certificado de operador aéreo a la aerolínea.

La firma financiera boliviana BISA precisó que LaMia no tenía cobertura de seguro, aunque estableció un fondo para asistir a las víctimas.

Una controladora aérea boliviana fue detenida en Brasil en 2021, tras ser señalada por su presunta responsabilidad en la tragedia al haber autorizado el plan de vuelo.

Sin embargo, fue liberada meses después, luego de que su país no reclamara su extradición.

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