Pocos pero entusiastas: la torcida brasileña llega al esquí con Pinheiro
Todavía son clarísima minoría entre un mar de banderas de Italia, Suiza o Austria, pero los aficionados brasileños se dejan notar en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina, entusiasmados con el nuevo ídolo olímpico de su país, Lucas Pinheiro Braathen.
El oro del carismático esquiador de 25 años el pasado sábado en el eslalon gigante fue histórico para Brasil y para Latinoamérica, que nunca habían conseguido una medalla olímpica de invierno, y disparó el entusiasmo entre los aficionados del gigante sudamericano, que no perdieron la sonrisa ni con el abandono de este lunes de Pinheiro por una caída en la primera manga del eslalon.
"En el fútbol los brasileños siempre somos muchos, pero aquí somos muy pocos todavía. Yo nunca había estado nunca antes en nada de deportes de invierno, pero vi hace unos meses un documental sobre Lucas y me quedé muy impresionada. ¡Un brasileño entre los mejores! Así que aquí estoy, para apoyarle", decía a la AFP Fernanda, de 44 años y que hace dos décadas dejó Rio de Janeiro para vivir en Londres, donde trabaja como gerente de operaciones en una empresa de la capital británica.
"No voy mucho a Brasil, así que venir aquí me hace reconectar con ser brasileña", contaba esta mujer, que acudía este lunes al centro de esquí Stelvio de Bormio para ver el eslalon, después de haber seguido el título del sábado "gritando y saltando" en su hotel de Milán.
- "Nos felicitan por la calle" -
Alfonso y Karine, un matrimonio de 59 y 60 años, originario de Rio de Janeiro, pero que vive en São Paulo también ha viajado desde el país para estar en estos Juegos Olímpicos.
"Llevamos más de un año preparando esto, en cuanto salieron a la venta los billetes los compramos. Lucas es el mejor y allí donde haya una chance de que un brasileño gane, allá debemos estar los brasileños apoyando", dice Alfonso, que trabaja en la tecnología de la información.
"Nos ha gustado mucho la experiencia. En unos meses hemos hablado de venir a Europa a ver más competiciones, quizás de la Copa del Mundo de esquí. Me gustaría Austria o Suiza", apunta Karine, que trabaja como odontóloga y que ondeaba una pequeña bandera brasileña.
También en pareja acudían a ver a Pinheiro este lunes Carlos (31 años) y Juliana (28 años), que viajaron a Italia desde Recife con ropa de abrigo verde y amarilla.
"Yo ante todo soy fan de los Juegos Olímpicos. Quisé ir a los de Pekín hace cuatro años, pero era la pandemia y no pude. A estos quería venir como fuera, encima con Lucas", cuenta Carlos, médico de profesión.
"Mucha gente nos ve por la calle vestidos con estos colores y nos felicitan, nos dicen cosas de Lucas", sonríe Juliana, fisioterapeuta.
El sábado, después de la victoria de Pinheiro en el eslalon gigante, la megafonía de la pista puso canciones brasileñas y el protagonista del día se atrevió incluso a unos pasos de baile sobre la nieve, una escena impensable hasta hace poco en el esquí.
- Impacto sudamericano -
La medalla de oro de Pinheiro Braathen el pasado sábado no solo tuvo impacto en Brasil, sino que la comunidad del esquí sudamericano la festejó con ilusión y esperanza.
"Es un resultado tremendo el de Lucas. Estamos felices por Sudamérica. ¡Vamos arriba con todo el esquí sudamericano! A ver si esto también ayuda a los otros países podamos salir adelante también", deseaba la uruguaya Cristina Mayer (62 años), que acudía al eslalon de este lunes en compañía de su marido, el chileno Roberto Pirozzi (también 62 años).
Ambos estaban en Bormio para animar a su hijo, Nicolás Pirozzi, único representante de Uruguay en Milán-Cortina y que abandonó en el eslalon.
Para Ignacio Gómez, gerente de la Asociación de Deportistas Olímpicos (ADO) de Chile, el oro de Pinheiro también resulta ilusionante a nivel regional.
"Es importante para Latinoamérica poder posicionarse en los deportes de invierno. En el resto de países sudamericanos claro que estamos felices por su triunfo. A pesar de la montaña increíble que tenemos en Chile o Argentina, nos puede faltar algo de infraestructura. Esto puede ser un elemento motivador para un mayor desarrollo competitivo del deporte de invierno en Sudamérica", declaró también a la AFP.