"Llevar la bandera es el honor más grande", dice el argentino Franco Dal Farra
Hace cuatro años, el esquiador de fondo Franco Dal Farra fue el abanderado de Argentina en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, algo que vivió como "el honor más grande que puede tener un atleta" y que revivirá el viernes en Milán-Cortina 2026.
"Es un poco una reivindicación de estos cuatro años de trabajo, de que sigo siendo uno de los referentes de la delegación argentina en deportes de invierno. Estoy muy contento por haber podido mantenerme en un muy buen nivel y verme reconocido nuevamente para ser la cara más representativa de la delegación", dijo en una entrevista con la AFP.
"Obviamente, llevar la bandera es el orgullo y el honor más grande que hay para un atleta. La llevaré con el máximo respeto posible", apuntó.
Como hace cuatro años en China, fue elegida como abanderada femenina albiceleste la esquiadora alpina Francesca Baruzzi, pero Dal Farra espera que estos Juegos sean muy diferentes como experiencia a los de entonces, marcados por las restricciones sanitarias ante la pandemia del covid-19.
"Espero que ahora haya mucho más intercambio entre delegaciones, más intercambio cultural. En esos Juegos de la pandemia había un poco de paranoia, totalmente justificada, en los distintos deportistas porque dedicamos muchas horas y muchos años de la vida a preparar este evento deportivo. Entonces nadie quería ningún riesgo de enfermarse o de bajar el rendimiento. Entonces hubo poco trato humano", recuerda.
- Genes olímpicos -
El espíritu olímpico es algo que Dal Farra ha tenido siempre muy presente, desde niño.
En Albertville 1992, su madre Inés Alder y su tío Guillermo Alder fueron también olímpicos en el esquí de fondo y su hermano Marco estuvo en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lillehammer 2016.
"Tener gente muy cercana a mí que lograron participar en Juegos Olímpicos me hizo darme cuenta de que era posible, que no era un sueño idílico solamente para otra gente, sino también para gente cercana, palpable, real. Eso me dio confianza para saber que yo iba a poder", se enorgullece.
Dal Farra, que en sus inicios se dedicaba al remo antes de optar por el esquí de fondo, nació hace 25 años en San Carlos de Bariloche y hace gran parte de su preparación allí, en una zona montañosa andina que en invierno le permite practicar su deporte y en verano otros complementarios (running, rollerski, ciclismo).
- Poner a Argentina en el mapa -
"El mío no es un deporte muy tradicional en Argentina, no es muy popular, entonces no hay grandes grupos de entrenamiento. Somos solamente los atletas de la selección nacional los que entrenamos ahí y muchas veces cada uno por su cuenta, completamente solos, pero el lugar está bueno", explica sobre su preparación olímpica, que complementa con tres o cuatro meses en Europa para estar presente en las competiciones, relata.
"Estos últimos años estoy tratando con conciencia de hacerle un nombre a Argentina dentro del mundo del esquí. Creo que estamos ganando un poco ese respeto del resto de los países que ya saben quién soy, que ya saben que Argentina tiene un equipo", celebra.
En Pekín, en sus tres pruebas en el esquí de fondo tuvo como mejor resultado el 65º lugar en esquiatlón (15 km+15 km), pero ahora confía en mostrar su evolución a pesar de que es consciente de que estará lejos de las primeras posiciones.
"Un top 50 puede ser un buen número, un buen logro para Argentina, creo que no se ha logrado en los últimos años", estimó.
Su madre Inés tuvo un 49º lugar como mejor resultado hace 34 años en Albertville.