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"La prensa se aprovechó de mi personaje", dice el exesquiador Alberto Tomba

26 de enero de 2026

Estrella del esquí alpino en los años 90, Alberto Tomba recuerda en una entrevista con la AFP antes de los Juegos de Milán-Cortina (6-22 febrero) su historia olímpica personal, desde sus éxitos en la pista hasta su retirada cansado de la persecución de la prensa.

"La Bomba Tomba" tiene ahora 59 años y sigue siendo un maestro del eslalon entre las numerosas solicitudes de entrevista, que dejan en evidencia cómo de popular sigue siendo en Italia.

Después de semanas de trámites, se pudo hablar con él en una librería de Roma, un ambiente muy diferente al de las estaciones de esquí en las que se gestó la mítica "Tombamanía", cuando este esquiador con 50 victorias en pruebas de la Copa del Mundo, entre 1986 y 1998, atraía las miradas cuando ponía un pie en Sestriere, Alta Badia o Madonna di Campiglio.

- Libro autobiográfico -

Curiosos y nostálgicos acuden a esa librería con motivo de la publicación de su autobiografía, "Lo slalom più lungo" ("El eslalon más largo"), a modo de calentamiento antes de que Italia acoja los Juegos Olímpicos invernales en varios puntos del norte del país entre el 6 y el 22 de febrero.

Tomba anima a los asistentes a agruparse para un vídeo que su editora va a grabar para las redes sociales y luego firma gorras y pósteres, intercambia bromas y anécdotas, y finalmente acepta charlar un rato sobre sus recuerdos olímpicos.

Primera parada, Calgary 1988, su debut olímpico, marcado por su doblete espectacular en eslalon y gigante: "Con 21 años, participar en los Juegos era ya algo grandioso, pero con dos medallas de oro mi vida cambió por completo, aunque todo era fácil en aquella época", recuerda.

- "Había ya ganado demasiado" -

Cuatro años más tarde, en Albertville 1992, el efecto sorpresa se había evaporado y Tomba llegaba como el gran favorito.

"Fueron de lejos mis Juegos más difíciles, tenía una presión enorme. En Albertville, la 'ciudad de Alberto', todo el mundo estaba esperando a Alberto", sonríe.

Y se fue de Val d'Isère con un oro en el gigante y la plata en el eslalon.

En Lillehammer 1994, en Noruega, no pudo subir a lo más alto del podio, pero se consoló con una plata en el eslalon.

"Hacía mucho frío, 30 grados bajo cero. Iba duodécimo después de la primera manga, a más de un segundo (1 segundo y 84 centésimas, en realidad). Terminé segundo a 15 centésimas de Thomas Stangassinger", se enorgullece.

De Nagano 1998 se fue de vacío: "Quizás había ganado ya demasiado", suspira, recordando una caída sufrida en el gigante que frenó sus aspiraciones.

Puso punto final a su carrera unas semanas después con un balance de cinco medallas olímpicas, un globo de número 1 mundial (1995) y dos títulos mundiales (eslalon y gigante en 1996), pero su historia con los Juegos Olímpicos tenía todavía algún episodio más.

En 2006, el evento volvía a Italia, a Turín, y amagó con regresar a la competición ("en el esquí, si paras dos o tres años ya es mucho, así que ocho...").

Pero la ceremonia de apertura en el Piamonte, donde fue celebrado y homenajeado, le permitió tener su recuerdo olímpico más bonito: "Fue más fuerte que mi doblete de Calgary".

- Náuseas -

"Cuando entré en el estadio con la llama olímpica, 80.000 personas estaban esperándome. Lo que sentí en esos momentos fue único", asegura.

Los Juegos de Milán-Cortina han hecho que las miradas vuelvan a dirigirse hacia él, que no desvela si tendrá allí un reconocimiento tan emotivo: "No tengo nada que decir sobre eso", esquiva.

Tomba se retiró con 31 años, colgando los esquíes en gran medida por su hastío ante la presión mediática y la prensa de sociedad.

"Sentía como náuseas, estaba cansado, estresado. La prensa estaba constantemente detrás de mí, escribiendo cualquier cosa", recuerda con amargura.

"Yo era alguien tímido, pero una cadena de televisión, siempre detrás de mí, quiso hacer algo nuevo conmigo. Yo era un chico de ciudad, diferente a uno callado de la montaña. La prensa se aprovechó de mí, de ese personaje, para vender", estima.

Ahora Tomba ha pasado a un plano más discreto, pero es inevitable para él fantasear con cómo sería competir en la actualidad: "¿Podría vencer a los esquiadores actuales? Quizás. Es una pregunta para los expertos, yo no sé la respuesta".

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