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Defender el título femenino en Wimbledon, una misión casi imposible

08 de julio de 2026

Los años avanzan y las campeonas siguen desfilando: desde el doblete de Serena Williams en 2015 y 2016, ninguna vencedora del torneo ha logrado revalidar su corona de Wimbledon, una estadística que las jugadoras explican por el poco tiempo entre Roland Garros y el Grand Slam londinense.

"Estos últimos años hemos tenido un top 3 muy claro en el cuadro masculino", declaró la tenista belga Elise Mertens, que a los 30 años disputará sus primeros cuartos de final sobre el pasto londinense.

Desde 2018, el serbio Novak Djokovic, el español Carlos Alcaraz y el italiano Jannik Sinner han monopolizado el palmarés en Wimbledon.

Pero "en categoría femenina, es diferente", señala Mertens.

La actual defensora del título Iga Swiatek quedó apeada en tercera ronda, y la checa Barbora Krejcikova, la última excampeona que quedaba en liza, sucumbió el lunes en octavos de final.

Sobre pista dura, la número 1 mundial Aryna Sabalenka ha disputado las últimas cuatro finales del Abierto de Australia y las tres últimas del US Open, sumando cuatro Grand Slam.

Sobre tierra batida, Swiatek (N.3) levantó en cuatro ocasiones el trofeo de Roland Garros en cinco años, entre 2020 y 2024.

Pero en Wimbledon, donde tuvieron largos reinados tenistas como Martina Navratilova (9 títulos), Steffi Graf o Serena Williams (7 títulos), ninguna jugadora ha logrado mantener el brillo de su estrella durante los años.

"Wimbledon es un torneo que quizás impone desafíos diferentes a las vigentes campeonas" en comparación con los otros tres Grand Slam "debido a todo lo que lo rodea", sugirió Swiatek.

- Privilegio -

Al ganar el torneo, la vencedora pasa a ser automáticamente miembro del All England Club (AELTC), club lleno de historia que organiza el torneo. La vencedora es también invitada al exclusivo vals de campeones, donde Swiatek dio unos tímidos pasos de baile junto a Sinner en 2025. Otro privilegio es el de saltar a la pista Central en su entrada en liza de la siguiente edición a su victoria.

El primer duelo de la polaca esta edición fue particularmente delicado, y requirió de tres sets y más de dos horas para doblegar a la estadounidense Taylor Townsend (N.79).

"Mucha gente esperaba ese partido con impaciencia (...) Yo quería de verdad que todo el mundo disfrutase, incluida yo, no fue fácil", reconoció Swiatek.

Más allá de la pompa protocolaria que rodea Wimbledon, la extremadamente corta transición de tierra batida a hierba en ocasiones es complicada de gestionar.

La final femenina de Roland Garros se celebró el 6 de junio, dos días antes de los primeros torneos sobre hierba y poco más de tres semanas antes de Wimbledon.

La dificultad para rendir al máximo nivel dos veces en un mes sobre dos superficies tan distintas como la tierra batida y la hierba es "el principal factor que explica porque hay tantas campeonas diferentes" estos últimos años en Wimbledon, valora la estadounidense Coco Gauff.

La última jugadora en haber encadenado triunfos en París y Londres fue Serena Williams hace más de una década (en 2015).

- Una superficie diferente -

En el cuadro masculino, los principales favoritos Jannik Sinner y Novak Djokovic han contado este año con más descanso, sin disputar torneos de preparación sobre hierba. Sin embargo en el cuadro femenino todas las candidatas al título hab participado en algún torneo sobre esta superficie antes de Wimbledon.

"La hierba sigue siendo una superficie aparte, sobre la que puedes disputar un máximo de cuatro torneos al año", destaca Elise Mertens.

"Por eso todo depende de quien se adapte mejor" a los tramposos rebotes de la pelota, y a unos apoyos que requieren una cadencia de juego superior a la de la tierra batida, resume la belga.

Para Sabine Lisicki, finalista en Wimbledon en 2013, "los desplazamientos sobre hierba son totalmente diferentes. Las jugadoras necesitan de un poco más de tiempo" para aprender a jugar bien sobre hierba que sobre pista dura o arcilla, añade la alemana.

Pero "cada vez más jugadoras están entendiendo la táctica" que hay que adoptar sobre hierba "y la manera en la que deben adaptar su juego", lo que hace que la competencia sea cada vez más feroz, valoró Lisicki.

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