Un museo arqueológico desafía a la guerra en Idlib
EFE | Pese a la cercanía de los combates y la amenaza, desde hace meses, de una ofensiva de las fuerzas gubernamentales de Bachar al Asad, un grupo de jóvenes ha logrado recuperar el museo arqueológico de Idlib, en el norte de Siria, y convertirlo en un espacio para la cultura al que la guerra tiene vetado el acceso.
Hace unos meses, doce personas entre arqueólogos y voluntarios se propusieron salvaguardar el milenario patrimonio cultural de su ciudad, Idlib, la capital de la última provincia en manos de la oposición siria, y volver a poner en marcha el museo arqueológico que había cerrado sus puertas tras el inicio de la guerra hace siete años.
Después de mucho trabajo, finalmente sus esfuerzos dieron sus frutos con su reapertura en agosto y hoy el museo se ha convertido en una espacio para que los niños y jóvenes puedan reencontrarse con su historia.
"Cada semana recibimos a unas 300 personas que visitan las instalaciones, entre alumnos de universidad y de colegios. Esta generación no ha tenido acceso a la cultura patrimonial durante la guerra y estamos felices de que ahora sí lo tengan", indicó a Efe Abdul Salam al Hamo, uno de los responsables del museo.
La tarea no es fácil porque, salvo por lo que reciben de algunas asociaciones europeas, no tienes apenas financiación, señala Al Hamo.
"Pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados", agrega, al afirmar que el esfuerzo se ve compensado con la alta demanda del público, que siente "alegría y orgullo" durante las visitas.
En la colección de piezas que muestra la galería se puede ver un compendio de textos cuneiformes de 4.000 años de antigüedad que en 1975 arqueólogos italianos hallaron en la vecina ciudad de Ebla, así como una parte del archivo de tablillas de esa misma urbe.
Pero el museo, que "fue bombardeado y saqueado" en varias ocasiones, según Al Hamo, sufre el mismo expolio al que ha sido sometido el resto del país durante el conflicto.
Existen más de 10.000 sitios arqueológicos en toda Siria y cientos de ellos han sido saqueados o destruidos, sobre todo, por grupos armados yihadistas.
La destrucción de ciudades históricas como Palmira o Nimrud por parte de los terroristas del Estado Islámico (EI) se convirtió en una práctica habitual de los radicales, quienes utilizaron las piezas arqueológicas como fuente de financiación.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha denunciado que muchos de los 400 sitios arqueológicos que calcula hay sólo en la provincia de Idlib han sido saqueados por facciones armadas que buscan financiarse o la propia población civil, que no tiene recursos y busca dinero en el mercado negro.
Ayman Al Nabo, otro de los arqueólogos responsable del funcionamiento del museo, aseguró a Efe que el contrabando de las piezas arqueológicas se hace de "forma pública" porque no hay ningún tipo de autoridad que se dedique a "proteger el patrimonio cultural", ni a perseguir a los saqueadores.
"Incluso en las zonas bajo el dominio del Ejército sirio, también se dan casos de robo de piezas que se venden en el Líbano y otros países", dijo.
Con la mayor parte de Siria bajo el control de las fuerzas gubernamentales, en la provincia de Idlib, que junto a zonas de las provincias de Hama, Latakia y Alepo, son el último bastión opositor, saben que es cuestión de tiempo que las fuerzas Al Asad lancen el asalto final.
La región esperaba una inminente ofensiva gubernamental en septiembre, pero un acuerdo entre rusos y turcos mantiene en suspenso la operación militar, de momento.
"Nos sentimos optimistas. Desde el anuncio del acuerdo ruso-turco no hay bombardeos y eso nos da una motivación para desarrollar todos los aspectos de nuestra vida cotidiana y en especial para cuidar del museo", dijo Al Hamo.
Eso no quita para que los trabajadores no tengan un plan de contingencia preparado para envolver los tesoros y guardarlos "en diferentes almacenes" con el fin de ponerlos a salvo en caso de que finalmente la guerra toque a la puerta del museo.
Pero, hasta entonces, el responsable aseguró que seguirán trabajando "bajo cualquier circunstancia".
"Es muy importante conservar el patrimonio humano y civil de nuestra tierra", dijo.