Cultura

Juegos de antaño, una práctica que quedó en el olvido

01 de agosto de 2019


La tecnología sustituyó a las diversiones de barrio, en las cuales el joven llegaba de la escuela emocionado para compartir con sus vecinos. Ahora son pocos los chicos que conocen las formas de entretenimiento de sus abuelos.

Zulema Emanuel
[email protected]
Hace décadas, el trompo, la rayuela, el congelado, 1-2-3 pan con queso, y otros, acaparaban horas de recreación infantil en parques, escuelas y en el barrio.
Hoy, se practican cada vez menos. Aunque muchos viven en la mente de los abuelos, fueron desplazados por las nuevas ofertas lúdicas.
Esfuerzos por rescatarlos. Para Henry Sánchez, presidente del Club Kiwanis Canal de Panamá, es una tristeza que los niños de estos tiempos no conozcan cómo se divertían las generaciones pasadas y que estén sumidos en un sillón o aislados jugando con aparatos tecnológicos.
Por eso, en mayo de este año organizaron una actividad familiar en el Parque Andrés Bello, de Vía Argentina, que se denominó Juegos de Antaño, donde divirtieron a los asistentes con 15 actividades diferentes.
Beneficiosos para la salud. Sánchez cuenta que el primer objetivo del evento fue para que los jóvenes se ejercitaran y conocieran a las personas que viven en su mismo vecindario.
“En mi época no había internet, ni televisión por cable. Así que cuando salía de la escuela iba corriendo a casa, para cambiarme de ropa y jugar con los vecinos pelota, la lata, el escondido, rayuela, jacks, trompo y otros. Hoy día no se ve mucho porque cada uno anda con algo electrónico, sentado y aislado. No conocen a los que viven enfrente, no saben cómo se llama su mascota, ni nada”.
Rescatar los valores. Los juegos de antaño también refuerzan los valores de la honestidad e integridad, explica.
Menciona que con 1-2-3 pan con queso los niños aprenden a ser honestos y a reconocer que se equivocaron.
Recuerda que, en sus tiempos, cuando un pequeño se movía después que la persona al frente decía “pan con queso”, se iba al fondo sin que lo mandaran. Ahora, cuando lo hacen, los chicos discuten y tratan de hacer que nada pasó.
“Esto es porque la práctica del juega vivo en Panamá se ha universalizado. Se muestra en el manejo, en la fila del supermercado, al subir al bus o en el cine, perdieron ese valor de integridad”, expresó.
Esperan repetir la actividad una vez al año.

Contenido Patrocinado
TE PUEDE INTERESAR