Iglesias bajo el fuego en Galilea: la resistencia de la comunidad cristiana
Siete templos de la Iglesia greco-melquita han quedado atrapados en la frontera con el Líbano. Su arzobispo, Youssef Matta, relata cómo la guerra y la crisis económica asfixian a una comunidad nativa que se niega a marcharse
El arzobispo de la Comunidad Griega Melquita Católica, el padre Youssef Matta, describió la crítica situación que se vive en el norte de Israel, en la frontera con el Líbano, región históricamente conocida como Galilea. En esta zona de conflicto, los ataques de Hezbolá no han dado tregua a los recintos sagrados, afectando ya a dos de las siete iglesias que la congregación tiene en el área.
Esta comunidad es una de las más grandes de la región, con más de 78.000 fieles. “Toda nuestra gente aquí es cristiana de habla árabe; no son extranjeros ni han venido de otras partes del mundo, sino que han estado aquí durante siglos. De hecho, sabemos que entre quienes escuchaban las prédicas de los apóstoles, como Pedro, ya había árabes”, destaca el padre Matta, reivindicando el arraigo de su pueblo.
Aunque actualmente se respira una aparente calma tras un frágil cese al fuego, la población vive en constante zozobra ante el temor de que las hostilidades se reaviven en cualquier momento. “Somos personas de paz. En las noticias se puede ver que los cristianos no hemos hecho nada malo aquí; respetamos la ley y solo queremos vivir nuestra fe en nuestras comunidades, en paz”, asegura el arzobispo.
Asimismo, Matta expresó abiertamente su preocupación por el futuro de las familias cristianas no solo en Israel, sino también en Siria y el Líbano: “Eran regiones donde antes los cristianos florecían y hoy, en muchos lugares, son perseguidos”. En contraste, al hablar sobre la convivencia dentro de Israel, el arzobispo destaca que gozan de libertad de culto. “Puedo asegurarles que aquí vivimos con una seguridad y libertad que ya no existe en otros sitios de la región, como en el Líbano, donde la situación es sumamente difícil”.
El impacto del 7 de octubre y la crisis económica
El líder religioso no duda en calificar los ataques del 7 de octubre de 2023 como un punto de inflexión absoluto. “Cambió toda la situación, no solo en Israel, sino en toda la región. Estamos firmemente en contra de todo tipo de horror, asesinatos y violencia; eso va en contra de nuestra fe”, sostiene con firmeza.
El arzobispo explica que su fe los llama a construir la paz, incluso rezando por quienes los confrontan, pidiendo “la gracia para que Dios entre en sus vidas y las transforme”. Sin embargo, el impacto práctico de la crisis ha sido devastador para sus feligreses. “Muchas familias han perdido sus empleos debido a la crisis económica”, señala. A esto se suma el desplome del turismo religioso: el flujo de peregrinos comenzó a caer tras el 7 de octubre y, tras los incidentes de junio de 2025 y lo que va de 2026, se ha reducido prácticamente a cero.
Esta falta de visitantes ha dejado a la Iglesia sin ingresos para sostener sus obras de caridad, como los hogares de ancianos y la ayuda a los sectores más vulnerables. “Lo que recibimos del Estado no es suficiente para cubrir las necesidades, y eso nos golpea directamente”, lamenta Matta.
El arzobispo recuerda el impacto emocional de ver las imágenes de las masacres del 7 de octubre: “Estuve con la primera comunidad cuando proyectaron el filme sobre ese día; fue durísimo. Es un proceso difícil de entender, por qué sucedió, e incluso hoy el propio Estado no tiene una respuesta clara”.
A pesar del panorama adverso, el padre Matta mantiene la esperanza puesta en la reconstrucción y en la convivencia. “Esta es nuestra tierra; nos quedaremos aquí para reconstruir y no permitiremos que el conflicto nos divida. De otro modo, no habría futuro”, concluye.