Cultura

Cosméticos en Panamá: exigen declarar 81 alérgenos

09 de septiembre de 2026

La industria cosmética que opera en Panamá enfrenta una importante actualización regulatoria tras la decisión del Ministerio de Salud, a través de la Dirección Nacional de Farmacia y Drogas, de oficializar la ampliación de 24 a 81 alérgenos de fragancias que deben declararse de forma individual en el etiquetado de los productos.

La medida, comunicada mediante la Nota 068/SCV/DFV/DNFD-2026, adopta los criterios internacionales establecidos en la normativa europea sobre productos cosméticos. Si bien el objetivo principal es brindar mayor transparencia y protección al consumidor, para las empresas representa un reto que va mucho más allá de un simple rediseño gráfico.

Ante este panorama, firmas expertas como EY advierten que las compañías deben aprovechar el período de transición actual para realizar una revisión integral de sus procesos, evitando concentrar todos los ajustes de última hora.

Héctor Rivera, socio líder de Health & Life Sciences para EY Centroamérica, Panamá y República Dominicana, destacó las ventajas de la prevención: “La anticipación permite a las empresas transformar un cambio regulatorio en un proceso planificado: identificar las brechas, priorizar los productos afectados, coordinar a las áreas involucradas y dimensionar con tiempo los ajustes necesarios. Esto reduce la posibilidad de enfrentar reprocesos, retrasos en lanzamientos o decisiones de última hora”.

Un aspecto clave para la gestión empresarial es que la exigencia regulatoria se activa según la introducción del producto en el mercado y no por su fecha de fabricación.

Bajo las directrices del Minsa, aquellos artículos que ya se comercializaban en el país hasta el 31 de julio de 2026 podrán seguir a la venta hasta el 31 de julio de 2028 sin necesidad de incorporar el nuevo etiquetado, otorgando un margen para ordenar inventarios y planificar cambios de manera gradual.

No obstante, los expertos señalan que esta ventana temporal debe gestionarse estratégicamente abarcando áreas críticas como formulaciones, listas de ingredientes, expedientes técnicos, empaques y la coordinación interna entre los departamentos de calidad, compras y mercadeo.

Asimismo, Rivera enfatizó la importancia de actuar con margen de maniobra: “El valor de anticiparse está en tener capacidad de decisión. Una empresa que identifica ahora los productos afectados puede definir prioridades, programar modificaciones y coordinar sus recursos; una empresa que espera hasta el final del período de transición puede encontrarse gestionando simultáneamente cambios regulatorios, producción, inventarios y lanzamientos comerciales”.

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