Con el aterrizaje de las redes sociales, lo que se conoce como relaciones públicas, comunicación corporativa o información política o gubernamental pasaron, en un gran número de casos, a otra vida. El principio clásico de un comunicador debe ser el contacto y también la sociabilidad. Parece que es un estilo que privilegia las relaciones a distancia, le tiene alergia a la comunicación visual y cree que el uso del “WhatsApp” es más que suficiente. Este proceso de informar con eficiencia viene limitado con pasividad y a veces es sorda y muda.