El sismo que ha afectado a Azuero nos obliga a mirar más allá de la emergencia y reflexionar sobre el futuro de nuestra región como destino turístico. Hoy, la prioridad es atender a las familias afectadas, apoyar a las comunidades y recuperar las condiciones necesarias para retomar las actividades económicas. Pero también es momento de reconocer las vulnerabilidades que enfrenta nuestro territorio.
Las cancelaciones de reservas, la suspensión de actividades y la incertidumbre de los visitantes afectan directamente los ingresos de hoteles, restaurantes, operadores turísticos, emprendedores, transportistas...