La inteligencia artificial (IA) se encarece cada vez más, y las empresas empiezan a replantearse su entusiasmo por esta tecnología disruptiva.
Tras la irrupción del ChatGPT, las empresas del sector adoptaron una estrategia habitual en Silicon Valley: cobrar precios muy bajos para enganchar a los clientes.
Kevin Simback, de la incubadora de start-ups Delphi Labs, lo llama la era de la “inteligencia subvencionada”, una etapa en que los inversionistas asumían básicamente el costo para que las empresas pudieran ofrecer IA a precios reducidos.
“Pero eso está cambiando”, advirtió Simback.
Ha comenzado una...