El gobierno del presidente de Ecuador Daniel Noboa lanzó el domingo un vasto plan para destruir a las bandas del narcotráfico y el crimen organizado y estableció un estricto toque de queda de quince días.
La “mano dura” llega de la mano del ejército, la policía de Ecuador y el respaldo de Estados Unidos. La violencia criminal ha estado desangrando a las principales ciudades ecuatorianas y no menos de 75,000 uniformados y comandos especializados comenzaron a operar en las zonas más violentas del país sudamericano.