Cada cierto tiempo aparece la misma excusa: “el sombrero pintao es muy caro”. Con esa frase, muchas personas justifican el uso de las imitaciones del llamado Panama hat, de origen ecuatoriano, o incluso de sombreros de otras tradiciones latinoamericanas en actividades donde se supone que debe representarse la identidad panameña.
El argumento parece práctico: si lo nuestro cuesta más, entonces se usa lo que esté más barato. Pero el problema no es tan simple. Detrás del precio del sombrero pintao hay trabajo artesanal, tiempo, selección de fibras, conocimiento heredado y una economía cultural que...