Opinión

Una experiencia que contar, bajo un peligro

04 de marzo de 2024

Como una pesadilla puede ser catalogado el transitar por el área de la Avenida Peatonal, y la zona turística del Casco Viejo, en la Ciudad de Panamá. Lo primero que hice fue visitar la zona del Casco Viejo. El lograr conseguir un espacio para estacionar el auto, fue toda una odisea.

Al conseguir un espacio por la calle 6, cerca de las antiguas instalaciones del Diario La Estrella de Panamá, en cuestión de segundos llega un “bien cuidado” y nos dijo “puede estacionarlo aquí” son 5 balboas. Le dije al hombre que” al regresar arreglábamos”, porque pensé, no voy a sacar la cartera por seguridad, además parecía una imposición por el tono que uso. Cómo decir tómalo o déjalo.

En su rostro se dibujaba que estaba bajo los efectos de bebida alcohólica, u otra sustancia.

Evite en todo momento entablar una discusión. El hombre al ver mi actitud me siguió en una persecución y en todo el trayecto, vociferaba que no quise aceptar su impuesto de estacionamiento. Mis nietos estaban nerviosos igual que mi esposa, pero no le seguí su juego.

Caminamos hacia la iglesia San José, conocida como el altar de oro, las calles estaban repletas de turistas. La entrada a la iglesia era intransitable por la presencia de visitantes.

Bueno, al ver esta situación desistimos de entrar. Más que el hombre “bien cuidado” podía hacerle daño al vehículo. En cada esquina de esa zona están los “bien cuidado” que se han convertido en un dolor de cabeza, y peligro. Llegamos al auto todo en orden. Ni la sombra del “bien cuidado”.

Mi adolescencia la viví en el sector del barrio de Santa Ana y San Felipe, y no pasaban estas cosas. Luego, ideamos ir a la Avenida Peatonal. Me dirigí hacia el sector de la calle 14 Oeste. Es un desierto, con basura por todos lados, parecía un área devastada. Los inmuebles en ruinas.

Estacioné el auto en calle 13, cerca de la desaparecida Funeraria Alvarado, y ahí, cuatro “bien cuidado”. Pero no hubo problema, uno de ellos me conocía.

Un parque de Santa Ana totalmente tomado por indigentes, y descuidado. Al caminar por la Avenida Peatonal, fue como estar en una ciudad del Viejo Oeste. Pocos almacenes, vendedores de verduras y frutas es lo que prevalece. Uno se puede percatar del completo abandono de una zona que antes fuera de las más visitadas por el panameño, con un movimiento comercial y ahora es un desierto.

La plaza de Santa Ana, la otrora meca de las expresiones y manifestaciones de la democracia, hoy luce otra cara que no es la mejor para el visitante. Ahora toda esta área se ha convertido en una zona roja.

* Periodista.

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