Opinión

Panamá y la OCDE: una ruta de transformación

27 de abril de 2026

Panamá ha dado un paso estratégico al avanzar en su proceso de acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una decisión que, más que simbólica, representa una redefinición profunda en un país con potencial de crecimiento, pero aún mantiene alta desigualdad, informalidad y niveles de pobreza significativos. No se trata de sólo de entrar a un club de países, sino de asumir estándares exigentes que transforman la forma en que se gobierna, se regula y se crece. Como ejemplo, la tasa actual de desempleo de países miembros de la OCDE, ronda 5%, niveles estables desde el año 2022.En un mundo donde la confianza es moneda dura, pertenecer a la OCDE envía una señal que el país está dispuesto a crecer bajo reglas de transparencia, institucionalidad y competitividad. La experiencia internacional demuestra que la OCDE actúa como un acelerador de reformas estructurales. Su proceso de adhesión implica evaluaciones técnicas profundas en áreas clave como política fiscal, competencia, educación, medio ambiente y gobernanza. En la región, la adhesión de países como Chile, ha tenido resultados positivos en la institucionalidad y estabilidad, principalmente en consolidar estandarés en regulación, competencia y políticas fiscales. México, por ejemplo, en la integración global de cadenas globales. Mientras que en Colombia y Costa Rica, en temas de gobernanza y transformación institucional.

*Docente universitario.

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