Panamá ha dado un paso estratégico al avanzar en su proceso de acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una decisión que, más que simbólica, representa una redefinición profunda en un país con potencial de crecimiento, pero aún mantiene alta desigualdad, informalidad y niveles de pobreza significativos. No se trata de sólo de entrar a un club de países, sino de asumir estándares exigentes que transforman la forma en que se gobierna, se regula y se crece. Como ejemplo, la tasa actual de desempleo de países miembros de la OCDE, ronda 5%, niveles estables...