Opinión

Panamá y China: Nueve años y un punto muerto (1)

18 de junio de 2026

El viernes pasado, 12 de junio, nuestro país y la República Popular China, conmemoraron el noveno aniversario de reconocimiento diplomático. En el 2021, en el cuarto aniversario, señalé que las relaciones diplomáticas entre Panamá y China se encontraban estancadas; hoy, es evidente que éstas se encuentran en un punto muerto.

Nueve años después, ya es hora de que China comprenda que: (1) idiosincráticamente, las élites políticas y económicas criollas panameñas son “gringuistas”, (2) subestimar la dinámica de la democracia electoral del país es osado, pero desconocer el estado de derecho, la separación de poderes, y la gobernanza, es atrevido (3) retar la relación estratégica entre Panamá y los Estados Unidos de América no sólo fue un error de cálculo político, sino un exabrupto que afecta más a Panamá que a Washington, (4) no capitalizar los lazos de hermandad entre el pueblo panameño y el chino fue un error de amateurs, (5) victimizarse con la demolición de un monumento abandonado, y pagado – en parte – por Taiwán, fue desproporcionado, y (6) manipular cifras comerciales y económicas es un insulto al intelecto del panameño, ni Panamá exporta más a China, ni China está invirtiendo en el país.

El gobierno de los Estados Unidos considera que la presencia de China en Panamá es una “influencia maligna”, y las últimas acciones del Partido Comunista de China (PCCh) contra Panamá no ayudan a invalidar esa narrativa, ni a mejorar la percepción de China ni en Panamá, ni en la región. El 29 de enero, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró inconstitucional el contrato de concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, suscrito entre la empresa china CK Hutchinson y el Estado panameño y, ante esta decisión autónoma, definitiva e irreversible de este Órgano independiente, China – a través de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao (HKMAO, siglas en inglés) – manifestó que defendería los intereses de sus empresas en Panamá.

Desconocida en Panamá, la HKMAO, tiene un nivel ministerial y responde directamente al Consejo de Estado (Primer Ministro) y al Comité Central del Partido Comunista. Esta no solo condenó el fallo de la CSJ, sino que manifestó que la misma es absurda e ilógica, y amenazó con hacer pagar a Panamá un alto precio por esta decisión. Así, el Estado chino y el PCCh violaron no sólo la soberanía de nuestro país, sino que también dejaron claro su irrespeto a la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho. Desde finales del año pasado, manifesté en distintos medios que la reacción de China contra Panamá, ante un eventual fallo de inconstitucionalidad de los puertos, desencadenaría medidas de retorsión que irían in crescendo, no me equivoqué. El golpe de China al Registro de Naves de Panamá es sólo la primera carta sobre la mesa. En la segunda entrega, analizaré las medidas de retorsión en desarrollo, los escenarios de riesgo inminentes y cómo ha debido responder el Estado panameño.

***El autor es politólogo, sinólogo, y consultor de riesgo estratégico. Fue diplomático en China, y miembro del equipo negociador del Acuerdo Marítimo entre ambos Estados.

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