Palabra de gallero
Escuché a uno de los líderes de los jubilados y pensionados del país señalar, ante los reclamos por mejor bienestar solicitados al sr presidente de la República, asegurar que confiaban en su “palabra de gallero”.
La frase “palabra de gallero” proviene de la tradicional pelea de gallos en galleras en España y América Latina, donde las transacciones y apuestas se pactan de viva voz, sin contratos escritos, testigos legales ni intermediarios.
En el ambiente de una gallera las jugadas ocurren con rapidez entre el ruido y la multitud. Las apuestas entre criadores, dueños y espectadores se cierran a distancia con un simple grito o un gesto con la cabeza, “¡Cien al giro!”, “¡Voy al colorado!”.
Las apuestas de juego no cuentan con respaldo en los tribunales ni en las leyes civiles, el gremio instauró un código de honor implícito pero implacable. Negarse a pagar una apuesta empeñada de palabra, conllevaba la muerte social del individuo.
Es expulsado de forma definitiva de todas las galleras de la región. Queda marcado públicamente como un tramposo o sinvergüenza.
Por esta razón, la palabra empeñada debía cumplirse a cualquier costo, convirtiendo a la “palabra de gallero” en un compromiso sagrado.
Anécdota. El criador que perdió hasta la camisa, la familia le dijo que no pagara, que no había un documento, rechazó el consejo y respondió: “Un documento lo borra el agua o lo quema el fuego; la palabra de un gallero solo se borra con la muerte. * Periodista.